Los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos a productos como el acero, aluminio y automóviles han generado inquietud en el comercio bilateral con México. Sin embargo, de acuerdo con el más reciente análisis de Banco BASE, lejos de representar un freno, este panorama podría abrir una nueva etapa de oportunidades para el país en materia de exportaciones e inversión.
El reporte revela que el 83.9% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos siguen ingresando sin arancel, y que el arancel promedio efectivo es de apenas 4.34%, lo que mantiene la competitividad de México frente a otros países. A pesar de ello, sectores como el automotriz sí han resentido el impacto, con una contracción del 4.04% en el primer semestre de 2025.
Entre enero y mayo de este año, las importaciones estadounidenses desde México crecieron en casi 13 mil millones de dólares respecto al mismo periodo de 2024, consolidando al país como su principal proveedor. Además, México ocupa el lugar 22 entre 35 países en carga arancelaria, lo que le otorga un margen de ventaja sobre otros socios comerciales.
En este contexto, se observa un terreno fértil para una segunda ola de nearshoring, especialmente en industrias menos expuestas a los aranceles estadounidenses. Un caso destacado es el sector de la computación, donde México lidera en la partida 8471 —máquinas para el tratamiento de datos— con una participación del 38.9% del total de importaciones de Estados Unidos. Entre 2017 y 2025, las exportaciones mexicanas de esta partida crecieron más del 160%.
Para capitalizar esta oportunidad, las empresas mexicanas deben fortalecer su infraestructura logística, garantizar certeza jurídica, mantener estabilidad macroeconómica y agilizar sus procesos de comercio exterior. Además, herramientas como coberturas cambiarias y una asesoría especializada serán clave para enfrentar el entorno internacional.