Más de seis décadas después de su desaparición, los restos del meteorólogo británico Dennis Bell fueron localizados e identificados en la Antártida gracias a pruebas genéticas. Bell, conocido como ‘Tink’ y miembro del British Antarctic Survey, perdió la vida el 26 de julio de 1959 al caer en una grieta de un glaciar en la bahía Almirantazgo, en la isla del Rey Jorge, cuando realizaba una expedición junto a su colega Jeff Stokes.
Durante la travesía en trineo tirado por perros, la fatiga de los animales llevó a Bell a acercarse para animarlos, momento en que cedió la nieve y cayó al vacío. Aunque Stokes intentó rescatarlo con un cinturón, este se rompió y Bell no volvió a responder. En enero de 2025, un equipo de especialistas polacos halló los restos junto con pertenencias personales como un reloj, una radio y una pipa.
Posteriormente, el 11 de agosto de ese mismo año, el British Antarctic Survey confirmó la identidad mediante análisis de ADN. La recuperación de los restos, realizada con el apoyo del British Antarctic Monument Trust y el equipo polaco, fue recibida con profunda emoción por la familia del investigador, quienes señalaron que el hallazgo les dio un sentido de cierre tras tantos años de incertidumbre.
En reconocimiento a su labor, un punto geográfico en la isla del Rey Jorge lleva su nombre: Punto Bell, ubicado en las coordenadas 62° 06′ 41” Sur y 58° 51′ 56” Oeste. Este hallazgo se suma a otros casos recientes de descubrimientos de personas desaparecidas, posibles gracias al derretimiento de glaciares en diversas partes del mundo.