Las regulaciones implementadas en marzo sobre la venta de alimentos y bebidas en las escuelas mexicanas cuentan con un sólido respaldo social y comienzan a mostrar resultados. De acuerdo con una encuesta nacional presentada por UNICEF, la OPS y El Poder del Consumidor, nueve de cada diez padres están de acuerdo con las disposiciones, que prohíben productos ultraprocesados y promueven alimentos saludables dentro de los planteles.
El informe detalla que el 84 % de los padres respalda de manera específica la prohibición de refrescos y comida rápida en los centros escolares, mientras que el 74 % considera necesario extender esta medida a los alrededores de las escuelas. Los datos confirman una transformación significativa: actualmente, el 60 % de los planteles ya no ofrece bebidas azucaradas ni ultraprocesados, cuando antes la venta estaba presente en casi todos. Asimismo, la disponibilidad de frutas y verduras pasó del 25 % al 73 % en apenas unos meses.
La representante de UNICEF en México, Isabel Ferré, explicó que el país enfrenta una triple carga de la mala nutrición, con altas tasas de obesidad y sobrepeso infantil (36 % y 40 %), al mismo tiempo que persisten la desnutrición crónica y las deficiencias de micronutrientes. Ante esta situación, las nuevas regulaciones buscan transformar los hábitos alimenticios desde las aulas.
El impacto se ha extendido también a los hogares: un 70 % de los padres ha modificado el almuerzo de sus hijos hacia opciones más saludables, y la compra de ultraprocesados en casa se redujo en un 56 %. Sin embargo, persisten retos importantes como garantizar agua potable en las escuelas, regular lo que se vende en las inmediaciones y monitorear la salud de los estudiantes para dar continuidad a estas políticas.