El Museo Grévin de París presentó su más reciente figura de cera: una representación de Diana de Gales que ha generado gran impacto entre visitantes y admiradores de la ‘princesa del pueblo’. El recinto eligió inmortalizarla con el famoso ‘vestido de la venganza’, una pieza que marcó un antes y un después en su historia personal y en la cultura popular.
La estatua muestra a Lady Di con el emblemático vestido negro, corto y de escote pronunciado, el mismo que utilizó en 1994, la noche en que el entonces príncipe Carlos expuso públicamente su infidelidad en televisión. Ese atuendo, diseñado por Christina Stambolian, se convirtió desde entonces en un símbolo de fuerza, de reivindicación personal y de una feminidad que desafiaba el protocolo y el escrutinio mediático que rodeaba a la princesa.
La inauguración coincide con el 30 aniversario de la entrevista que Diana concedió a la BBC en 1995, un episodio que marcó a la monarquía británica y que reveló públicamente la complejidad de su vida matrimonial. El museo aprovechó esta fecha para destacar que su figura continúa siendo una referencia cultural, no solo por su estilo, sino por la influencia que dejó en causas humanitarias, movimientos feministas, artistas, diseñadores y nuevas generaciones.
La figura fue colocada bajo la cúpula del Museo de la Princesa Diana, en un espacio destacado que se suma a las representaciones de personalidades como Jean-Paul Gaultier, María Antonieta y Aya Nakamura. Aunque el museo también exhibe las efigies del rey Carlos III y la reina Isabel II, la presencia de Diana ocupa un lugar privilegiado, sin la compañía de una figura dedicada a la reina Camila, lo que subraya el impacto único que la princesa mantiene en la memoria colectiva.