Un estudio de la Universidad de Rochester reveló que el cerebro humano es capaz de comprender y anticipar la estructura de la música compleja, incluso sin formación musical. La investigación comparó a músicos y oyentes sin entrenamiento, y encontró que ambos procesan la lógica musical de manera eficiente cuando las piezas conservan su orden original.
Mediante experimentos con obras clásicas cuyos compases fueron alterados, los científicos observaron que las personas recuerdan mejor las melodías y predicen con mayor precisión las notas siguientes cuando la música mantiene coherencia. Aunque los músicos detectan con mayor facilidad los cambios estructurales amplios, el entendimiento general de la música no depende del aprendizaje académico.
El estudio también establece similitudes entre la música y el lenguaje, ya que ambos utilizan mecanismos cerebrales de predicción y contexto. Además, los hallazgos abren nuevas posibilidades para investigar la memoria, el envejecimiento y el deterioro cognitivo a partir del análisis de cómo el cerebro procesa estructuras musicales complejas.