Luego de casi tres años recluida, Karla Fernanda Hernández, una joven de 21 años con autismo y esquizofrenia, fue absuelta del cargo de asesinato de su madre y su tío. El juez determinó que la Fiscalía no logró probar su culpabilidad en los hechos ocurridos en agosto de 2022, por lo que ordenó su liberación inmediata. Karla estuvo detenida desde entonces en un penal femenino, pese a su delicado estado de salud mental y los intentos de suicidio que sufrió durante su estancia.
El caso reveló graves fallas estructurales en el proceso judicial, como la falta de un peritaje psicológico adecuado, la omisión de antecedentes clínicos y la inexistencia de una perspectiva de discapacidad y género. Diversas organizaciones de derechos humanos denunciaron que Karla fue criminalizada por su condición de salud mental, siendo tratada como una delincuente común, sin el acompañamiento médico ni psicológico que requería.
La absolución representa una victoria parcial para los colectivos que lucharon por su libertad, pero también evidencia el daño ya hecho por un sistema que no protege a las personas con discapacidad psicosocial. Ahora, Karla será acompañada por un equipo de especialistas para su reintegración, mientras activistas exigen justicia, reparación del daño y reformas profundas al sistema penal para evitar que casos como el suyo se repitan.