Las lluvias torrenciales que azotaron el centro de Texas entre el 4 y el 5 de julio han provocado una devastadora crecida en el río Guadalupe y otras cuencas, cobrando la vida de al menos 82 personas, entre ellas 28 niños, de los cuales 27 eran niñas y consejeras del campamento Camp Mystic.
Camp Mystic, un campamento cristiano exclusivamente para niñas ubicado en Kerr County, fue golpeado por una avalancha súbita que elevó el nivel del río unos 26 pies (8 metros) en apenas 45 minutos, sorprendiendo a muchos mientras dormían. Las autoridades confirmaron que al menos 10 menores y un consejero siguen desaparecidos.
Los operativos de rescate, en los que participan más de 850 rescatistas, helicópteros, drones y embarcaciones, prosiguen en Kerrville, Hunt y otras zonas rurales, mientras continúan impermeabilizadas varias rutas por el riesgo de nuevas lluvias.
El presidente Donald Trump declaró emergencia federal, lo que facilitó la movilización de recursos de FEMA, la Guardia Costera y la Guardia Nacional para atender la situación. A pesar de esto, continúan las preocupaciones debido a la falta de alertas tempranas efectivas, un factor crucial que agravó la situación tras los desastres.
Aunque las lluvias han disminuido en algunas regiones, nuevas tormentas están pronosticadas, lo que mantiene vigente la alerta por inundaciones repentinas. Las autoridades locales continúan evaluando daños estructurales y apoyando a las familias desplazadas, mientras la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas conforme avanzan las labores.